Todavía vuelan mariposas

 Este poema lo escribí hace unos días que viaje a Sinaloa 

Una tierra asediada pero valiente y alegre.


Hubo un avistamiento de pantera en el sur de la ciudad 

Una ciudad que a las 7 de la tarde se queda en silencio 

Nadie habita la noche

Solo los murciélagos 

Los tlacuaches

Algunos gatos callejeros  

Los conductores de didi

Y los doctores que hacen guardia en el hospital. 


Procuro no leer las noticias

Voy con el corazón en la mano 

Con fé en los milagros

Agradecida por los cerros que se pintan de rosa 

Las manos que están removiendo la tierra

Los corazones que cuidan el portal

Propio

De no dejarse corromper por el terror 

Y tampoco ser cómplices desde el silencio 


Gracias por sembrarle flores al futuro 

Mientras en las calles asechan los que van cubiertos de olvido.


Una pantera fue vista en el sur de la ciudad 

En mi pueblo hay una leyenda 

Sobre un gato montés

Que se aparece para guiar  

Al pueblo yoreme a la montaña 

Antes del diluvio 


Quizás esa pantera negra como la noche

Se acerca a invitarnos, otra vez

A la montaña 


Una montaña de recuerdo

Y medicina 

Un templo nuestro donde podemos vernos

Desde adentro

Y sentir el viento fresco

De la restauración. 


Los yoremes resistieron en los cerros, 

Cuando ahí la manda era conquistar 

A todos los indios

Como si la vida humana 

No valiera nada


Yoreme significa “el que respeta sus raíces”

A los conquistadores les llamaban: torocoyoris

El que traiciona

El que asesina

El que engaña

El que no tiene memoria 


El pueblo mayo yoreme abogó por conservar sus tierras 

Y sus ríos

Cedieron a la integración de los nuevos pueblos 

Porque creían que había que darle un corazón amable

A los nuevos niños


A los mestizos nos llamaron yoris

Se hicieron sincretismos con sus dioses

Pero ellos nunca bajaron del monte


Quizás esa pantera

Negra como la noche 

Nos viene a recordar

Nuestro origen terrestre de barro mojado

Y celeste, de chispa divina. 


Nos queda pues la tradición oral 

De los pueblos antiguos que saben escuchar 

A dios en cada pájaro 

Al huya ania

Donde el humano regresa al corazón 

Y recuerda quién es

Bañado en la gracia de la naturaleza. 





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